Frigoríficos bonaerenses: cae la capacidad instalada

La Cámara del sector mostró que están por debajo del 70%. Mientras que aquellas empresas que exportan tienen un 90% de capacidad instalada.

Los últimos meses muestran que el consumo de carne está bajando, por lo que repercute directamente en los frigoríficos bonaerenses. El informe que publicó recientemente la Cámara de Industrias Cárnicas (CAINCA), las plantas que faenan para el mercado interno utilizan su capacidad instalada en menos del 70% en promedio. Algunas muestras que utilizan un 20%, lo que las vuelve inviables.

En su contrapartida, las exportadoras trabajan a un 90% de su capacidad operativa mientras el consumo de carne está en su piso histórico.

Si comparamos con el año pasado, la caída del consumo per cápita es de un 10% respecto al año pasado (46 kilos de consumo por persona). Y esta es una de las aristas que afectan a los frigoríficos de la provincia, porque a lo largo de agosto, la faena cayó un 7,7 por ciento respecto a julio, y un 12,5 en relación al mismo mes de 2025.

Además, muestran que los costos de las plantas de faena crecieron 8% en agosto. Mientras tanto, los exportadores tienen la ventaja del dólar barato, la alta demanda internacional y se manejan con cortes que suelen destinarse al mercado interno.

“No es sorpresa que los resultados operativos de las plantas sigan dando negativo, acumulando mucha perdida en estos primeros ocho meses del 2026 y acentuando la reestructuración de personal”, detallaron desde la entidad.

Al mismo tiempo, la Cámara de Industrias Cárnicas sostiene que la industria está “luchando por mantenerse a flote” en un contexto de costos crecientes y sin perspectivas de que aumenten los volúmenes de producción.

“Los proveedores de servicios no han dejado de ajustar sus tarifas por inflación: energía, salud, seguros y tasas registran aumentos más que importantes”, subrayan 

Desde Cainca, hay preocupación por la orientación del modelo económico: quienes se mantienen a flote son los frigoríficos exportadores con una capacidad instalada al 90%, pero esas mismas fábricas decantan parte de su producción al mercado local.

Aunque destacan la recuperación de los mercados internacionales, así como la actualización de certificaciones, regulaciones y buenas prácticas advierten que “no es suficiente”. “Desarrollar el mercado externo debe ir de la mano con consolidar las exigencias del mercado interno: la multiplicidad de estándares de calidad, sanidad e inocuidad que coexisten en el país exige abordarse y unificarse mediante un plan integral”, indican.

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